10 noviembre 2010

My little princess

Mi pequeña princesita baila para no mirar. Pero no se da cuenta que no puede evitar lo que puede llegar a pasar.
Sus manos se cansan al igual que sus piernas y poco a poco su ritmo va bajando hasta caer agotada al piso. Al darse cuenta de esto, sus fantasmas, los que tanto esquivaba con su bello baile que los himnotosaba, se acercaban poco a poco y ella indefensa trataba de volver a pararse para volver a bailar. Pero ya era tarde, no tenía fuerzas, se había escapado de ellos durante tanto tiempo pero ya era su físico el que no podía más.
Corrió, se escondió atrás de su pequeño castillo, pero los fantasmas pueden ver hasta el lugar más pequeño.
Fue entonces cuando una luz pequeña pero con un brillo único que jamás había visto la izo darse cuenta de que no podía estar escapando de ellos de por vida, y se decidió a enfrentarlos.
Ella no sabia que en su interior tenía miles de lucecitas iguales a la que había visto.
Entonces fue hay cuando su luz se vio hasta lo más alto del cielo.


Se despertó, estaba tirada en el piso, todo estaba oscuro y parecía no haber vida. Creyó que no había podido enfrentar esas bestias oscuras y llenas de odio. Pero no fue así, poco a poco empezaron a caer brillos que le cubrieron el cuerpo ayudando así a que se levantase y pudo ver que los fantasmas ya no estaban, los había enfrentado! Con orgullo y sin cansancio volvió a bailar. Pero ya no bailaba para escapar, bailaba porque era su vida, bailaba para vivir, para crecer y poder creer que en el mundo, aunque no sea como su bello castillo, un que este rodeado de fantasmas destinados a perseguir a otros, estos podrían ver su luz y poder enfrentarlos.
Así transcurrió su vida, enfrentando obstáculos, algunos la debilitaron, pero ella siempre supo que nunca estaría sola, porque nunca lo estuvo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario