29 marzo 2011

¿La vida es Larga, Corta o Mediana?

Uno salta, corre, trota y camina en diferentes escenarios de la vida.

Corre tras un sueño o algo creyendo que no puede llegar, por ejemplo. Salta, para evitar o avanzar. Camina cuando ya estamos cansados de perseguir eso que tanto queremos pero que no siempre sabemos.



Estoy en un sueño.

En la sima de un edificio.

Todo al rededor son iguales. Una manzana enorme de edificios. Algunos altos, como en el que me encontraba, otros medianos en los que me encontré y otras simplemente son casas bajas como en las que estoy.

Son de diferentes tamaños y texturas.

Empecé desde el edificio más alto de todos. Se veía todo desde ahí. Era todo gris. Había alguien que me acompañaba, pero no decía nada. Salte. Me pase todo el sueño saltando y corriendo. No podía ver nada a mí alrededor así que me decidí por una dirección.

Desde el más alto salto al más pequeño.

Me desperté y volví a caer en ese sueño profundo. Ya no me encontraba más en ese mundo gris y lleno de edificios altos. Si no que me encontraba en casas pequeña,(Previamente, en otro sueños estuve en edificios medianos, pero no les encontré nada que me llamara demasiado la atención) algunas antiguas, otras no tanto. Todas con jardines, parrillas y piletas. Todo tenía un aire de familia. Corro y salto de jardín en jardín, de techo en techo junto a su presencia. Todo un viaje y no hablamos, solos nos entendíamos con las miradas y los gestos. Pero aun así no puedo recordar su cara.

Escucho el ruido de la calle! -"Llegue, por fin llegue"- pero... no era tan así. Cuando saltamos una casa más había un espejo de vidrio.

¿Un espejo de vidrio? debo estar loca.

En sus raíces, en donde se conectaba con la tierra, estaba perfecto. Era blanco y limpio pero no me podía reflejar, ni él ni yo.

A medida que mi vista subía por ese espejo, este se iba resquebrajando hasta por fin llegar a que todos los pedacitos de vidrio estuviesen agarrados de una telaraña a punto de caerse.

Él salta, siempre primero, incentivando y animando. Cuando pasa hacia el otro lado, queda un pedacito de vidrio de color rojo. No se había lastimado, o eso parecía. Simplemente era ese pedacito de vidrio que tenía otro color diferente al blanco pálido del resto.

Y hay estoy yo. Parada sin saber que hacer. Sin saber si saltar o quedarme en esas hermosas casitas que habían sido mi sueño. Y hay me encuentro yo, preguntándome ¿Qué es lo que busco en la calle? ¿Qué es lo que busco atrás de ese espejo en el que no me veo?

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