13 marzo 2011


Quieren convencerte de que lo que decís esta mal. Quieren que sus absurdas ideas sean la única verdad y no hay forma de que se diga lo contrario. Y cuando tratas de hacer valer lo que decís, son tan débiles por no poder dar una contra clara, que se ponen locos y gritan, como para callar la idea del prójimo, porque no la hay (no para ellos al menos) por más que quiera hacerse escuchar.

En definitiva, es una represión en menor escala, pero una represión al fin. Ya el simple hecho de que haya una “verdad única” y que esta sea "impuesta por una autoridad" es aterrador.

Previamente había escuchado anécdotas que me implicaban pero era muy chiquita, y eran tan absurdas, pero por más absurdas que sean es difícil contraponerse al grito y al maltrato verbal, al intento de voltearte como sea tu opinión, ya sea diciendo que es mentira, diciendo que uno esta loco, entre otras persuasiones psicologías, que lastiman. -Lindo seria en esta familia de locos, pensar con libertad y que si ellos no estan de acuerdo, por lo menos que se pueda charlar, pero ya sabemos como son ellos”- (Maya)

Ya no soy lo que antes era. Tengo ideas, pensamientos y me di cuenta o me dieron a entender ciertas cosas, ya con mis 17 años.

En un año, cumplo 18, y pienso irme. Pero no se puede vivir en constante pie de guerra. No quiero participar de eso. Quiero hacer mi vida. Saben que dentro de los cambios estan mis obligaciones, a las cuales respeto y ahora más que nunca me hago cargo de ellas. Pero simplemente no lo ven, no quieren ver nada de lo que hago. Para ellos sigo siendo la nena de 10 años que era un desastre. Solo que en la vida real, en la vida de todos aquellos que escuchan, que tienen esa capacidad, parezco ser la oveja negra de 18. No saben lo de que dicen y esto me afecta tanto a mí como a otros y no puedo seguir así. No puedo seguir con personas así. No puedo dejar debilitarme más por ellos, más cuando el día de mañana voy a necesitar ser fuerte para sobrevivir.

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