Érase una vez en este bello lugar dos jóvenes apasionados, revoltosos y revolucionarios, plagan de amor la vista de aquellos que solo lo ven. Ese pequeño rincón, en la blanca pared de la imagen fuerte y dura de una iglesia. Un corazón hecho a mano con aerosol con una G y una A…
“Las vueltas del tiempo y la vida. Ese cerebro maquiavélico puede tener una
falla, una levantada. Una revolución.
Una revolución de amor, donde se genera odio”
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